Reseña: Los Indestructibles 3 [7.3]

Expendables

Por Quique Ortega

Sylvester Stallone regresa con una entrega más de Los Indestructibles y vaya elenco que juntó. Rambo (Stallone), Mad Max (Mel Gibson), Terminator (Arnold Schwarzenneger), Han Solo (Harrison Ford), Blade (Wesley Snipes), Desperado (Antonio Banderas), Ivan Drago (Dolph Lundgren) y el Transportador (Jason Statham) están en una misma película. La meta es verlos en acción y salir victoriosos de situaciones imposibles de sobrevivir. Pura “jalada”, como muchos dicen, pero ese siempre ha sido y seguirá siendo el punto del género.

Stallone regresa como Barney Ross y sus mercenarios indestructibles. Después de fracasar en una misión, les pone fin por el miedo a cargar en su conciencia alguna de sus muertes. Dejando solos y abandonados a los viejos integrantes, decide buscar nuevo talento y reintentar la fallida misión. ¿Cuál es? Sencillo, capturar a un demente traficante de armas con el que tiene un obscuro pasado. Las tres películas implican venganza, un tema fácil para darle contexto al conflicto de la historia. Nada complejo, pero es bien llevado.

Hay una notable mejoría en calidad en comparación con sus antecesoras. El guión y los diálogos han mejorado considerablemente, así como las actuaciones y los efectos especiales. Las secuencias de acción te siguen quitando el aliento con su perfecta edición y excelente “stunt work”. Es increíble que estos hombres, algunos con más de cincuenta y otros con más de sesenta años, sigan haciendo sus propias escenas de acción como en los buenos tiempos. Tristemente, la película bajó de clasificación a PG-13, evitando la violencia gráfica de las pasadas con el fin de abarcar mayor público. Digo tristemente porque ésta es una de las importantes características del cine de acción de los ochentas y una de las tantas que Stallone ha intentado conservar. Aun así, la película es violentísima.

Los personajes están mejor definidos. A pesar de las incorporaciones de Harrison Ford, Wesley Snipes y Antonio Banderas, todos tienen su momento de importancia para mostrar su todavía vigente etiqueta de héroes de acción. La química sigue siendo buenísima manteniendo y mejorando el humor sarcástico y burlón entre ellos sin quitarle seriedad a los momentos importantes. Por supuesto, Mel Gibson mantuvo las expectativas como el villano principal después del gran Vilain (Jean-Claude Van Damme) en la segunda entrega. Su actuación como el psicótico y siniestro Stonebanks roba cámara en cada una de sus escenas. Me encantó un largo e intenso diálogo con Stallone que fundamenta el odio entre héroe y villano dándole así, tensión y significado al enfrentamiento final.

Sin duda, es una magnífica película de acción pero lamentablemente la franquicia empieza a quedarse sin gasolina. Con la incursión de nuevos y jóvenes “indestructibles”, Stallone trató de dar algo nuevo y refrescante pero falló. Estos terminaron por ser un simple medio para un fin y malos actores. La franquicia tiene que reinvtentarese, no en esencia pero sí en contenido: mejotes historias, reducir las secuencias de acción, no en calidad pero sí en duración, para que no se sientan gratuitas; enfocarse más en trama, conflicto y desarrollo de sus héroes e incluso darle un toque de suspenso. Digo esto porque soy fan y no quiero que desaparezca la franquicia, ya vimos la floja taquilla que tuvo. Yo las seguiré viendo, pero el público en general, quién sabe. Esperemos que Stallone no deje morir este gran género que ha perdido fuerza con el pasar de los años. Aun así, qué buena película de acción.