Reseña: Interstellar [9.4]

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Por Allan Clúa.

Esta crítica no contiene ningún spoiler. Christopher Nolan lo ha hecho de nuevo. El director británico es, hoy, el mejor exponente de un cine que apela a todo público, desde el más crítico hasta el más palomero; esto no significa que a todos les gusten sus películas pero definitivamente, con el paso de los años, el director se ha ganado el respeto de propios y ajenos.

Quizá, y ese “quizá” se sostiene en mis deseos de volver a ver la película, Interstellar es la película más problemática de Nolan hasta la fecha. El filme tiene varias fallas, algunas en cuestiones de ritmo, un poco en el manejo de algunos diálogos y para algunos (no es mi caso) la duración será excesiva. Y, sin embargo, la película tiene un corazón tan grande que todo se le perdona.

Es un futuro sumamente cercano, y la humanidad está punto de extinguirse por la falta de aire puro en la Tierra. Buscando sobrevivir, un equipo viaja al espacio en búsqueda de otros planeta habitables. Por la teoría de la relatividad (básicamente…), el tiempo en la Tierra corre distinto que en el espacio; en algún punto de su viaje, una hora allá equivale a 7 años acá en casa.

Mi sinopsis es mala, pero seguramente ustedes conocen la trama gracias a uno de los veinte trailers que han salido en este año.

Nadie abarca proyectos tan grandes con la maestría de Nolan, quien tiene un manejo impresionante de sus enormes repartos, locaciones, efectos especiales, líneas narrativas, secuencias de acción, etc.

Y, sin embargo, la magia de Interstellar radica en las escenas pequeñas, en los momentos de reflexión, en la conexión humana. Para mí, el único pecado de esta película es que pasa demasiado tiempo dando explicaciones científicas y con diálogos explicativos; por momentos pareciera que Nolan olvidó que la forma de hacernos creer en su historia no es a través de la mente, sino de la emoción. Uno entra a la sala de cine dispuesto a creer, solo basta una pequeña conexión sentimental para que nos entreguemos. Pero cuando Nolan apela a los sentimientos, vaya que lo logra. Esta película tiene tres de las escenas más emotivas que yo he visto en un buen rato: el despegue de la nave, el protagonista viendo algunos mensajes enviados desde casa y el clímax.

Esta no es una película perfecta, quizá es la menos perfecta de Christopher Nolan, pero sin duda es la más ambiciosa. Podría mencionar mil y un virtudes de Interstellar pero la más importante es que es una película que tiene fé, tiene corazón y tiene esperanzas de un mundo mejor.