Reseña: Foxcatcher

foxcatcher

por Allan Clúa.

Foxcatcher es una de esas películas que debió haber sido mucho mejor de lo que finalmente es. Es un filme que hace todo bien: tiene una historia original -cautivante y tan bizarra que uno no la creería si no fuera porque es caso real-, actuaciones extraordinarias, un manejo perfecto del tono y la cadencia de la historia y, sin embargo, la película no pasa a más.

Foxcatcher es la historia real de Mark Schultz, un luchador medallista olímpico de los Estados Unidos, y su relación con el multimillonario John du Pont. Du Pont es un tipo extraño, heredero de una fortuna y exitoso únicamente en el entorno económico, que decide patrocinar a Schultz y al equipo norteamericano de lucha grecorromana para los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988. Schultz es un tipo tonto pero talentoso, protegido solo por su hermano mayor -interpretado por Mark Ruffallo en la que me parece la verdadera joya de actuación de esta película-, que se ve rebasado por la manipulación del magnate.

Bennett Miller, me parece, es uno de los directores con más futuro en EU. Director de Capote y Moneyball previamente, este tipo claramente sabe lo que hace y tiene un entendimiento extraordinario de la cultura norteamericana. En esta ocasión, toca un par de temas interesantes y es muy sutil en su exploración.

Foxcatcher, ante todo, habla sobre lo que Kant llamaba el “deber ser”. Es un filme que sabe la presión de todo ser humano de cumplir expectativas y la búsqueda por obtener en el reconocimiento de la sociedad un reemplazo para las carencias de la infancia. John du Pont y Mark Schultz tienen varias cosas en común. Ambos son tipos que parecieran tener acceso a la gloria (por deporte o por dinero) pero que viven en el completo olvido. La presencia atosigante de la madre de du Pont y la carencia de una figura paterna en la vida de Schultz los han llevado a la necesidad de encontrar un reemplazo para esas figuras. Incluso, todo el tiempo está latente una posible relación homosexual entre ambos; pero la realidad es que no lo hay. Existe, únicamente, una necesidad de encontrar afecto y reconocimiento de cualquier forma posible.

Una de las escenas mejor logradas es aquella en que Schultz simula entrenar a los luchadores y pretende actuar como un mentor para ellos mientras la madre lo observa. La enorme necesidad de impresionarla, sumado a la frialdad de la madre, sumado al rechazo de los atletas hacia la situación, hace de esta una de las escenas más incómodas en un filme sumamente incómodo.

Todo esto ocurre en un entorno deportivo; y aquí radica el segundo tema de Foxcatcher. Miller explora la importancia de la cultura deportiva para los EU y el arma de doble filo que implica usar el deporte como medio para obtener fama, cariño y trascendencia. Para un muchacho sin afecto, ni familia, ni inteligencia palpable, el deporte es el medio para suplir las carencias de una vida incompleta.

Foxcatcher es una película extremadamente interesante. No obstante, pareciera que es una película intrascendente. Quizá Miller debió haber agregado un poco de entretenimiento y restado un poco de mensaje, no lo sé. No podemos no agradecer que alguien se aventure a hacer un cine mucho más inteligente y significativo, incluso si el resultado no es tan exitoso.