Reseña: “Rambo: Last Blood”

Por Quique Ortega

¿Qué tal está Rambo: Last Blood? Les platico.

Rambo vive todo viejito, más no debilucho, en su rancho en Arizona junto a su familia adoptiva conformada por una señora (Adriana Barraza) y su nieta (Yvette Monreal), que, por supuesto, nuestro héroe ama y adora con todo su corazón negro de tanta violencia y pérdida en su vida. Un día a la niña le entra el pica pica por ir a México y, claro, Rambo le dice que no se meta a esos lugares tenebrosos. No habría película si su sobrina putativa no lo desobedeciera y vámonos, se aventura a nuestro querido país y la secuestran unos padrotes para prostituirla. De ahí en adelante se desata un infierno barbárico de violencia sin precedentes. Literal.

Esta franquicia siempre ha sido de acción/guerra con un trasfondo basado en un conflicto socio-político, diferente en cada película, donde Rambo representa la justicia. Pues ésta no tiene ni guerra ni trasfondo, es una película de venganza. No se siente como una película de Rambo y menos como una conclusión lógica a la historia de este personaje. Los escritores se fueron por algo más terrenal y menos bombástico, sacrificando así, la esencia de las películas anteriores más no la del personaje (Rambo sigue siendo igual de “bad ass” y chingón). Ahora, esto no significa que la película sea una porquería, de lo cual hablaré a continuación.

Esta película tiene una historia muy obscura, inclusive para Rambo. Por lo general es de noche y tiene un tono muy sombrío y lúgubre. Casi toda se desarrolla en un México retratado como un hoyo repleto de escoria y decadencia de donde surgen ambos villanos: dos hermanos más malos que el SIDA interpretados por Sergio Peris-Mencheta y Óscar Jaenada (este último Luisito Rey en la serie de Luismi). Mucho se han quejado del México de la película y mucho más de la crueldad de sus villanos, pero es simplemente un recurso del director para hacernos odiar a estos malditos y luego sentir placer al ser castigados por el mismísimo John J. Rambo. Esta película estereotipa a los mexicanos de la misma manera que John Wick estereotipa a los rusos o el mismo Hollywood todo el tiempo con los árabes. Entiendo que ya vivimos en una época muy sensible, pero no todo en la vida es política amigos, y menos en una película como Rambo. ¿No creen?

Pero bueno, me desvié un poco del tema. La película tiene diálogos decentes pero por momentos se les nota la mala calidad, la verdad. La narrativa en sí es buena, está bien contada y, déjenme decirles que, no todo es acción. La película se va construyendo lentamente para llegar a los últimos y explosivos veinte minutos que valen el boleto. Son un espectáculo de acción muy bien dirigida y editada donde Rambo le da su merecido a cien mil “bad hombres”. No solo a punta de pistola, sino de miles de maneras e infinidad de castigos que ni al mismísimo Jigsaw se le ocurrirían. Muy original la neta. Ah, y la violencia es barbárica, Rambo nos da unas buenas clases de anatomía. Si no les gusta, ni se metan al cine.

Y bueno, está Sylvester Stallone, que interpreta a un Rambo dañado por la vida miserable que ha tenido, mientras se aferra a su única esperanza de ser feliz: su sobrina/hija. Se le ve el compromiso con su público y le da al personaje y a su motivación la credibilidad necesaria para que la película funcione. También aparece Paz Vega, en un papel más para servicio de la trama que otra cosa y, por supuesto, como ya lo mencioné, Oscar Jaenada. Verlo como villano nuevamente es una gozada. Lo hace bien y es un maldito infeliz. “The thin one”, así le dice Rambo en un momento de la película.

Bien por el gran Sly que, a pesar de ya no ser un actor importante como en sus buenas épocas, sigue metiéndole duro al trabajo para mantener vivo el cine de acción en su estado más puro. A veces la riega a veces no, pero lo intenta (a veces saca unas de “ay nanita qué es eso”). Si eres fan de Rambo y te gustan las películas de venganza y acción échatela ya. Si buscas profundidad, cuestionamientos existenciales entre el bien y el mal y la correcta representación de las cosas te vas a pegar un tiro. Ésta para nada es una gran película, es buen entretenimiento, bobo y palomero. De ese que se disfruta. Y Repito, si eres sensible de los de: “ay mi mi mi mi mi mi”, no la vayas a ver. Solo apta para machines y machinas. Otra más Sly, otra más, por favor.

CALIFICACIÓN [8.0]