Reseña: Breaking Bad: “El Camino”

Por Quique Ortega

La última vez que vimos a Jesse Pinkman fue conduciendo un coche rumbo a la libertad después de que el gran Walter “Heisenberg” White lo liberara de aquel espeluznante cautiverio neonazi. Todavía después de haber sido esclavizado y torturado por esos malditos, Jesse tiene que echarle ganas un ratito más para poder sobrevivir y escapar para siempre. Básicamente de eso se trata. ¿Podrá? Quién sabe.

La película es prácticamente ver a Jesse sobreponerse a distintas adversidades y hacen bien en no decirnos inmediatamente cuál es su objetivo final. Durante la primera hora yo nada más me preguntaba: “¿Pero qué chingaos hace este brother?”. De esta manera, la película te mantiene atento y va poco a poco agarrando buena forma. La historia está muy bien construida y la estructura es bastante sencilla, intercalándose con escenas del pasado mientras el personaje estuvo secuestrado para darnos más contexto del mismo, recordarnos las terribles circunstancias por las que pasó y reconfigurarlo como una especie de antihéroe.

Lo qué me encantó de la película es que es bastante tensa cuando tiene que serlo, y bastante llegadora en las escenas donde no, haciendo uso de la nostalgia; ya sea con acontecimientos o personajes del pasado (la reaparición de algunos de ellos son con significado y no solo para darnos el clásico “fan service”). El Jesse que nos presentan está todo perturbado, emocionalmente consumido y en modo de sobrevivencia, si esperan que regrese a decir “Yo Bitch!!” en cada oración que sale de su boca van a quedar un poco decepcionados, pero la personalidad ahí sigue y, además, ahora tiene unos huevos de oro impresionantes. Valiente el muchacho. Aaron Paul y su actuación es de los más destacable de la película.

La verdad pensé que todo esto era resultado de Vince Gilligan (el creador de todo Breaking Bad) y compañía nada más diciendo: “Vamos a exprimirle unos dolaritos más a Breaking Bad”. Digo, en parte sí, pero fue como consecuencia de ya tener una buena historia que contar y una espinita clavada que le molestaba a Gilligan por darle un final más concreto a Jesse. Eso fue lo importante. Qué bueno que no arruinaron nada y lograron darle un final satisfactorio a uno de los personajes más icónicos que se han escrito para la televisión.

Finalmente, debo decir que la producción no deja de sentirse de pantalla chica, lo cuál estuvo perfecto. Embona perfectamente en todo con Breaking Bad. Digamos que son los tres o cuatro capítulos faltantes que conforman una especie de epílogo para la serie, escritos con la misma inteligencia y paciencia que tanto caracterizó a tan gigante representante de la cultura popular de nuestros tiempos.

CALIFICACIÓN [9]