Reseña: “Terminator: Destino Oculto”

Por Quique Ortega

Terminator: Destino Oculto empieza arruinando y haciéndose pipí encima de Terminator 2 en los primeros 3 minutos de la película. ¿Por qué? No les diré por aquello de los spoliers, pero lo que vemos le resta total importancia y mérito al éxito y sacrificio de Sarah y John Connor en la grandiosa secuela ya mencionada. Cuando vi semejante cosa, pensé que quizá la película haría el intento de justificarlo y darle significado a lo acontecido, y sí, lo hace a través de una idea interesante pero mal desarrollada. Recuerden que es más importante la acción que escribir buenas escenas con buenos diálogos que le aporten a los personajes y sus relaciones.

Como les decía, la película por un lado arruina las películas viejitas pero por otro quiere ser igual a ellas. La historia es similar así que no hay necesidad de incluir una premisa en esta reseña. Tenemos a la víctima y al enviado a protegerla del despiadado Terminator. La primera es interpretada por Natalia Reyes y se llama Dani, mientras que la segunda se llama Grace y la interpreta Mackenzie Davis, un ser humano con super fuerza y agilidad pero que se le acaba la gasolina si se va al límite de sus capacidades. Lo mejor de la película. El impacto dramático de las películas originales recaía en la gran relación entre el protegido y su protector o protectores, desarrollada en los momentos de calma en la normalmente frenética historia. Lamentablemente, Destino Oculto no hace lo mismo debido a su guión irregular, por lo que los momentos dramáticos terminan por no aterrizar bien y hay cero punch emocional en la historia.

El nuevo Terminator llamado REV-9, otra vez hecho de una sustancia líquida pero capaz de muchas otras cosas como dividirse en dos, está bueno pero ya empieza a sentirse algo tedioso la misma personalidad muda y sus constantes resurrecciones y supuesta inmortalidad. ¿No habría forma de hacer un Terminator con más personalidad y mucho más vulnerable pero igual de amenazante? Las franquicias deben de reinventarse. Ah, y sale Diego Boneta, mejor conocido como el Luismi de Netflix, en un papel más predecible que nuestras pasadas elecciones.

Ahora hablemos de los personajes que regresan. Linda Hamilton vuelve a la franquicia como una Sarah Connor de la tercera edad, al igual que el buen Arnold Schwarzenegger oooootra vez como el T-800. Ver nuevamente a Sarah Connor en pantalla es un deleite, pero tristemente su personaje no tiene el impacto dramático que te anuncian desde el principio. Es más una acompañante en la historia que otra cosa. Y Arnold pues es Arnold. Por supuesto lo hace bien y parte madres como nadie, pero, aunque su inclusión esta bien justificada, ya comienza a sentirse como una necedad incluirlo en una historia donde ya podría no ser necesario. Ambos se odian un poco como siempre pero sus dimes y diretes se dan a través de insultos chafas más que otra cosa. Frases trilladas como, “una vez que todo termine juro que te voy a matar” o “no dejas de ser una máquina”, imperan entre lo dos. En fin.

Las secuencias de acción son primordiales en esta franquicia y las primeras dentro de la película son muy buenas. Hay una persecución en coches al inicio muy emocionante. El problema es que conforme van escalando todo se vuelve un circo nivel Rápido y Furioso. Hay una parte donde los personajes caen, caen, caen, caen, y no dejan de caer durante 15 minutos, donde más que rezar por sus vidas todo se vuelve desesperante y ridículo. Me empezó a dar risa. Lo más gracioso es que nadie se rompe ni un dedo. Cuando la vean verán el nivel de madrazos que se meten los personajes. Digo, entiendo que es ficción, pero por lo menos se un poco más realista, no son de goma. Además, los efectos por computadora comienzan a ser más evidentes y empieza a convertirse en una caricatura. Odio las secuencias de acción donde el CGI es un atasque. ¿No entienden los directores que se ve horrible? Lo único muy padre son las peleas uno a uno. Son coreografías muy bien hechas y por fortuna mantienen a los personajes en el suelo y no volando o saltando kilómetros.

Pero bueno, pareciera que odié la película, y sí, no me gustó mucho, pero si la ves como una película más de acción del montón, pues no está tan mal. De esas para pasar el rato y ya. Decidieron repetir la formula de la 1 y la 2 yéndose a la segura, y por lo mismo, la historia pues funciona. Todo mundo destruye y destruyó Terminator: Salvación, pero por lo menos fue la única que se arriesgó a contar una historia distinta sin reciclar nada. Ésta lo recicló todo y carece de los diálogos inteligentes, frases memorables y secuencias de acción más aterrizadas a la realidad que tanto caracterizaron a las originales. Como secuela directa de T2, fracasa rotundamente.

Por cierto, no se si sepan amigos, pero va a perder millones en taquilla. Al parecer nadie la fue a ver. Si planeaban múltiples secuelas, pueden irse olvidando de las mismas. “Hasta la vista…baby”.

CALIFICACIÓN [6]