Reseña: “Doctor Sueño”

Por Quique Ortega

En 1977 se publicó la novela El Resplandor (The Shining) de Stephen King y, más tarde en 1980, recibió la famosísima adaptación para el cine por parte de Stanley Kubrick, misma que se convirtió en una de las películas de terror más famosas de la historia. Ahora, en esta obsesionada época Hollywoodense de secuelas y remakes, por supuesto tenía que llegar eventualmente Doctor Sueño; una secuela escrita por el mismo Stephen King publicada en el 2013. La tarea, satisfacer a dos tipos de fans: los amantes del trabajo de Kubrick y los amantes del trabajo de Stephen King (la novela y la película de El Resplandor fueron muy diferentes).

Como seguro recordarán, Danny Torrance, el niño del triciclo en El Resplandor e hijo del infame Jack Torrance (Jack Nicholson), está de regreso pero ahora como un adulto vicioso listo para entrarle a Alcohólicos Anónimos. Sus poderes telepáticos los controla a discreción y busca desesperadamente controlar su vida de ebrio. Eventualmente, se topa con alguien igual de poderoso en materia de “resplandecer” y chin…, tiene que entrarle al quite y enfrentar a nuevos seres malévolos y amargos recuerdos de su pasado.

Si bien Danny (ahora Dan porque ya está grandecito) es el protagonista, no es el centro de la película, es alguien más, por lo que el director hizo un brillante trabajo al ir incorporándolo al conflicto central de la historia. Poco a poco, respaldado por un buen conflicto interno del personaje que va evolucionando progresivamente, este va cobrando importancia hasta convertirse en parte fundamental del desenvolvimiento de la trama y el desenlace de la misma. Ewan McGregor lo hace perfectamente como Danny adulto, todavía perturbado por las locuras perpetuadas por su padre (con hacha en mano), los fantasmitas del hotel, y las consecuencias y huellas dejadas en su vida. Todo bien canalizado por el actor en sus expresiones y en su actuar.

Lo que más me gustó fueron los villanos. El misterio y la revelación de quienes o qué diablos son y qué demonios quieren se va revelando poquito a poco y de manera perfecta. En vez de una escena de exposición donde expliquen que onda como si fueras un incapacitado, tu solito te vas dando cuenta a través de sus gilipolleces todas perturbadoras. Rebecca Ferguson (Misión Imposible: Repercusión) como la maldita de la historia es terrorífica y mala; de motivación sencilla pero de habilidades, métodos y formas muy originales.

LAMENTABLEMENTE, mientras la película se comporta como una secuela original sin ataduras, más que las obvias, a su antecesora, es buenísima. Original y bien contada. El problema viene cuando la película comienza a emular a El Resplandor. Pasa demasiado tiempo visitándola y recordándola convirtiéndose por varios y largos momentos en un remake o un paseo por el “Memory Lane”. Hay escenas literalmente filmadas de la misma manera. Parece como si el director nos diera un tour por escenas y/o lugares que todos conocemos perfectamente. “¿Se acuerdan de este lugar?” o “¿Se acuerdan que aquí pasó esto?”. Así es como el director se comunica en ciertas partes de la película y es tan obvio que molesta y te sacan de la misma. Sin embargo, hay momentos donde la nostalgia es buena, ya que es parte intrínseca de la trama y está bien justificada, pero en otros es solamente nostalgia barata y vacía. Lástima.

Aun así, la mayor parte del tiempo es una sólida película de terror y buena continuación a la historia, con las siempre buenas y originales ideas de Stephen King, y la increíble estética visual de la obra maestra de Stanley Kubrick; todo bien traído al cine por el director Mike Flanagan (Gerlad´s Game) expandiendo el universo habitado por buenos y sólidos personajes. Lástima que se emocionó y de repente nos quiso contar El Resplandor otra vez, no era necesario. De todas formas, dense una vueltecita a verla.

CALIFICACIÓN [7.8]