RESEÑA / “El Irlandés” (The Irishman)

Por Quique Ortega

Hace unos días se estrenó la gran apuesta de Netflix para la próxima temporada de premios: El Irlandés (The Irishman). Dirigida por el maestro de maestros Martin Scorsese, este vuelve nuevamente a las películas de mafia que tanto lo caracterizan y, por supuesto, vuelve a colaborar con su hijo pródigo de antaño en el papel estelar: Robert De Niro.

La película trata sobre la vida de Frank Sheeran (Robert De Niro) a.k.a. El Irlandés, un asesino a sueldo en los años donde el mundo sindical era una de las principales fuentes financieras de la mafia italiana. Al más puro estilo de los viejos trabajos de Scorsese, Sheeran nos narra la película mientras la vemos desenvolverse, dándonos una visión más profunda de todos los eventos y relaciones que marcaron su vida. El personaje navega en dos mundos distintos pero conectados durante la historia, y lo hace a través de sus amistades con sus jefes: Russell Bufalino (Joe Pesci) – que salió del retiro para filmar esta película – y Jimmy Hoffa (Al Pacino); el primero en la mafia y el segundo en mundo sindical. La dinámica entre los tres actores es perfecta y su relación es bien construida en escenas con brillantes diálogos que a veces emanan maldad, a veces amistad y lealtad, y otras veces traición. Además, te mantienen enganchado mientras entiendes poco a poco la criminalidad y el funcionamiento del mundo donde habitan. Las tres horas y media de película en ningún momento me cansaron.

Siendo un personaje importante para los eventos históricos de la película, Sheeran se narra como un actor pasivo en los mismos, víctima de las decisiones tomadas por otros, pero sin lamentarse jamás. El tipo es como una tumba, rara vez lo vemos abrirse y mostrar sus emociones, aun cuando es capaz de realizar actos impresionantes de violencia; pareciera que no le importa. Descifrar al personaje es lo que mas me mantuvo atento y analizando cada escena, sobre todo su perfecto y enorme sentido de lealtad y donde terminaría finalmente.

A primera instancia, se siente similar a Casino (1995) y Buenos Muchachos (1990) en cuanto a estilo, pero es un trabajo mucho más profundo en cuanto a la exploración e introspección de su protagonista. En algún momento, la película se vuelve pensativa y triste, llena de remordimientos ante las consecuencias importantes que trae consigo una vida de crimen y poder; cruda y llena de pérdida, pero al mismo tiempo de orgullo para algunos. El buen Roberto De Niro – que lo rejuvenecen, al igual que a los demás actores, con CGI que distrae un poco durante gran parte del filme – lo da todo en el papel y probablemente pueda ganarse una estatuilla por ahí.

El Irlandés es una buena historia de crimen, política y el choque entre ambas, pero que va más allá. También es sobre el envejecimiento y lo que conlleva: la pérdida, el pecado y el eventual remordimiento. No le llega a los trabajos previos sobre mafiosos del buen Martin, y quizá sobre explica – pero no de mala manera – un poco las cosas a la mitad de la película, pero sin duda está dentro de las mejores.

Aguanten vara durante tres horas y media y disfruten a estos tres grandes actores dándolo todo en pantalla. Si no aguantan, pónganle pausa un ratito y continúen después, pero no la dejen mucho tiempo. Vale la pena.

CALIFICACIÓN [8.8]